@eduardomackenz1
Eduardo Mackenzie

La visita de Erna Solberg a Colombia

Por Eduardo Mackenzie
@eduardomackenz1
19 de abril de 2018

La primera ministra del reino de Noruega, Erna Solberg, se reunió con dos jefes de las Farc en Bogotá el 9 de abril pasado. Fue un encuentro muy particular, sumamente discreto, casi clandestino. El presidente Juan Manuel Santos no había anunciado ese encuentro, ni lo anunció después. La prensa colombiana tampoco dijo una palabra sobre eso. Sin embargo, la jefe del gobierno de Noruega estaba en visita oficial a Colombia.

Ese 9 de abril, los servicios del Palacio de Nariño dijeron que la visita de Erna Solberg tenía por objeto firmar varios acuerdos con el presidente Santos (sobre la Amazonía, bosques, pesca, energía, visas, deporte juvenil y refugiados venezolanos) y para respaldar los diálogos con el Eln. Nada dijeron sobre una reunión de Solberg con jefes de las Farc. Al día siguiente, el Palacio de Nariño difundió fotos de la alta funcionaria noruega en Leticia, en compañía del jefe de Estado colombiano, en actos relacionados con bosques y deforestación. Y nada sobre las Farc. El 11 de abril, esos mismos servicios omitieron toda referencia a la visita de Erna Solberg, a pesar de que ella dedicó ese día a visitar un campamento de desmovilizados de las Farc en Vista Hermosa (Meta), acompañada por el comisionado de paz Rodrigo Rivera. En cambio, gente cercana a las Farc difundieron en redes sociales fotos de la primera ministra en ese lugar.

Si el país se enteró de la cita secreta de ella en Bogotá con jefes de las Farc, el 9 de abril, fue únicamente por los trinos de dos cabecillas de esa organización: alias Pastor Alape y alias Victoria Sandino. Estos, al saber que el jefe fariano Jesús Santrich, uno de los “negociadores de la paz” en La Habana, había sido capturado en su domicilio de Bogotá por orden de la Interpol y de la Fiscalía General y que la justicia norteamericana pide su extradición tras haber descubierto que él estaba negociando con la mafia mexicana el envío de diez toneladas de cocaína --cargamento que le habría aportado la suma de 15 millones de dólares (320 millones de dólares en el mercado de EE. UU)--, protestaron. Dijeron que esa captura era un “acto contra el proceso de paz” y revelaron, finalmente, que esa captura había sido realizada mientras ellos estaban reunidos con Erna Solberg y que habían discutido con ella sobre lo que le estaba ocurriendo a Santrich. “Le manifestamos a ella y a la delegación [noruega] lo que había pasado”, declaró Victoria Sandino.

La llegada a Bogotá de la primera ministra noruega había sido poco visible. No hubo recibimiento oficial ni los acostumbrados honores militares, ni la recepción de la Canciller en el aeropuerto. No hubo despliegue de prensa. ¿Erna Solberg llegó en calidad de qué? ¿Era una visita privada? No. Una visita privada es cuando un jefe de Estado, o un jefe de gobierno extranjero, entra al territorio de un país amigo para pasar unos días de descanso, o para dar una conferencia, o recibir un premio, etc.

Ese no fue el caso. Fuera de lo que dijo la página twitt de la presidencia de la República, la primera ministra noruega fue a Bogotá, como afirmó El Tiempo, a pedir transparencia al gobierno colombiano en la administración de los dineros dados por Noruega y otros países europeos al llamado post conflicto. Ella estaba pues en Bogotá cumpliendo tareas de Estado, luego no se entiende por qué los servicios de prensa del gobierno Santos ocultaron los contactos entre la señora Solberg y los agentes de las Farc. No se sabe por qué ella aceptó esa falta a la transparencia en su visita.

La pregunta que muchos hacen es: ¿Qué compromisos adquirió Erna Solberg con las Farc? ¿Se reunió ella también con Santrich?

Hoy sabemos que días antes de la captura de Santrich, hubo informaciones que escaparon al control de la Fiscalía y que Santrich fue advertido por teléfono de que lo iban a capturar y a extraditar a Estados Unidos. Dos radios bogotanas dijeron que “fuentes del gobierno” les habían dado el nombre del soplón: un tal Fabio Borges. Este es nada menos que un ex guerrillero que trabaja en la Unidad Nacional de Protección (UNP), organismo oficial que custodia, entre otros, a los jefes de las Farc. Detallaron que Borges, además, hace parte de la Comisión Técnica Nacional de Seguridad, una instancia creada para “coordinar todos los esquemas de protección de las Farc”.

¿Es posible que la súbita llegada de Erna Solberg a Colombia haya tenido algo que ver con la crisis que estaba por estallar en las Farc con tal revelación y con la captura de Santrich? ¿Alape y Sandino le pidieron a la primera ministra noruega que obrara para sacar a Santrich de Colombia antes de la captura? ¿La Fiscalía General y la DEA americana frustraron eso gracias a la rapidez de los agentes del CTI?

La prensa colombiana reveló, en todo caso, que la Fiscalía y la DEA se habían visto obligadas a “acelerar los operativos de captura” tras interceptar una llamada telefónica en la que un individuo, que se identificó como “Fabio”, alertaba a Santrich.

Este fue capturado con otros miembros de su red: Fabio Simón Younes Arboleda y Armando Gómez España, alias “el doctor”. Y con Marlon Marín, enlace de Santrich ante al cartel de Sinaloa, y sobrino del exjefe guerrillero en libertad Iván Márquez.

El caso de Marlon Marín es especial. Además de su relación con Santrich, él se dedicaba a servir de intermediario pagado entre “decenas de empresas interesadas en programas de salud para desmovilizados, proyectos agrícolas y piscícolas en zonas de posconflicto e interventoría de obras”. Es decir él estaba lucrándose y repartiendo dolosamente los dineros del Fondo Colombia en Paz (FCP) a los amigos de las Farc y no a las víctimas de éstas. Marlon Marín, el hombre que sabía mucho, consciente de lo que tendría que pagar por eso, abandonó a sus compinches y, a cambio de beneficios judiciales, aceptó hablarles a dos agentes de la DEA en el bunker de la Fiscalía. Durante más de siete horas les dio detalles sobre la operación que Santrich estaba preparando con el cartel de Sinaloa, a corto y largo plazo. En calidad de testigo protegido viajó en la noche del 16 de abril a Nueva York donde fue arrestado al bajar del avión.

Tal es el contexto explosivo de la reunión de la primera ministra de Noruega con dos jefes de las Farc. ¿Por qué Alape y Sandino decidieron romper la consigna de silencio sobre esa reunión y la revelaron por una red social? ¿Pensaron que la presencia del jefe de gobierno de Noruega los protegería a ellos y a Santrich?

La opinión publica ignora si la visita de Erna Solberg al campamento de Vista Hermosa, en compañía del comisionado de paz Rodrigo Rivera y de Jean Arnault, encargado de la ONU para el proceso de paz, fue improvisada tras de la captura de Santrich. ¿Por qué los servicios del Palacio de Nariño guardan silencio sobre ese punto?

El periodista César Betancourt Restrepo afirma en un artículo (1) que la orden de alertar a Santrich fue dada por el mismo presidente Juan Manuel Santos poco después de que el Fiscal General lo informara de los preparativos de esa operación. Dice que gracias a eso Santrich habría tenido tiempo para “borrar toda la evidencia posible” en sus computadores. El artículo de El Parlante agrega que en los desvíos de los dineros de “la paz”, y en el lavado de activos, podrían estar comprometidos no solo Santrich sino “dos miembros del gabinete presidencial, tres senadores de la Unidad Nacional y [el] propio Juan Manuel Santos”. No es todo. César Betancourt estima que Santrich pudo haber tenido un “encuentro rápido” con Erna Solberg durante el cual habría concluido una negociación en torno al destino de un botín secreto que ascendería, según Betancourt, a los 7.000 millones de euros. Ese capital tendría como origen “las arcas del Estado y dineros productos del narcotráfico”, suma que ya estaría en Noruega y debería ser “invertida” en Colombia, según la negociación relámpago. Betancourt no da indicación precisa de la fuente de estas informaciones.

Si ello es cierto, Marlon Marín es el más indicado para confirmar o desmentir ese extremo durante los interrogatorios en Estados Unidos con la DEA, pues esa última temática es tan grave o más que las informaciones reveladas el 9 y 10 de abril pasado por la Fiscalía sobre las andanzas de Jesús Santrich con la mafia de Sinaloa. Una confirmación de esa temática tendría un impacto transatlántico.

(1).- https://jariztmendy.wixsite.com/mysite/single-post/2018/04/18/El-ciego-el-Cartel-de-la-Paloma-y-los-7000-millones-de-euros-que-enredan-a-Santos

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