@MarcoBanos Marco Baños
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@ciberfan Aquí mis comentarios respetuosos a los puntos de vista que puso en su blog y me hizo llegar.
Doctor Trejo:
Vuelve usted a equivocarse y ahora dice que yo eludo “los dos temas centrales” que ha planteado, y que son (si entiendo bien y no hay un nuevo viraje, de esos que acostumbra): 1.Pedir o no una cadena nacional y 2. La cobertura del debate presidencial al alcance de quienes decidan sintonizarlo. Sobre este último aspecto, según sus inventos y cuentas poco alegres, no iban a poder sintonizar el debate “la mayoría de los mexicanos”, lo cual era y es, eso sí demostrado, totalmente falso.
Así describe lo que llama “los temas” fundamentales: El primero, como un “cuestionamiento” a mí y a “los consejeros del IFE que se negaron a solicitarle al gobierno la habilitación de una cadena nacional de televisión y radio para transmitir el debate”. Al respecto, decreta en su blog, escribiéndose un autoelogio que usted confunde con argumento irrebatible, lo siguiente: “Demostré, de la misma manera que hicieron en la sesión del IFE los consejeros que votaron a favor de tal solicitud, que no había impedimento legal para esa cadena nacional”.
Yo la verdad no encontré esa demostración en lo que ha dicho y escrito usted, sin embargo, lo que sí encuentro son argumentos en donde usted dice exactamente lo contrario sobre impedimentos legales, y aunque le moleste o sienta pena de haberlos expuesto así inicialmente, en esos argumentos afirma –y ahí sí demuestra, porque cita casi textual el artículo 70- que por ley no es obligatorio transmitir el debate para concesionarios.
Opinó usted que la no obligatoriedad era un “flanco saludable” de la ley vigente… es decir, lo único que encuentro al revisar su postura es que se desmiente a sí mismo. Trae un debate con sus propias ideas.
Sus opiniones del 1 de mayo se desmienten con sus dichos del día 2 y así, tanto las nuevas opiniones escritas, como los nuevos tuits y comentarios en radio que usted hizo, o contienen datos falsos sobre la cobertura del debate o son incongruentes con el asunto de si por ley debía obligarse a concesionarios para que transmitieran el debate presidencial del 6 de mayo.
Me reclama airadamente: “Como no dice usted una palabra ante esos argumentos, supongo que no tiene cómo rebatirlos o considera innecesario referirse a ellos”. Ya me referí muchas veces a los dos temas que alude como fundamentales y eso hasta ha provocado sus quejas porque dice que si es mucho texto y que si los “abnegados lectores” y eso. Le doy gusto de nueva cuenta, pues.
Lo que sí ha quedado demostrado, es que usted es el que cambia de opinión en pocas horas, y no reconoce ese cambio. Con respeto le digo que no deben ser motivo de vergüenza sus palabras y posturas –le pasó lo mismo con el tema de los bloqueos-, y que no debería permitirse que sus filias y fobias le impidan simplemente decir “cambié de parecer”, y ya, a lo que sigue. En lugar de eso trata de componer sus contradicciones con retórica, por ejemplo cuando dice muy enfático: “Maestro Baños, en mis apreciaciones sobre este asunto no hay viraje sino una posición que se complementa con otra”. Ah caray, y ¿cómo puede complementarse una posición en la que primero aseguraba que por ley no era obligatoria la transmisión con otra en la que afirma que por ley sí es obligatoria? No dijo -como ahora tramposamente le acomoda- que sería “deseable” que no fuera obligatorio transmitir. No se engañe, usted dijo que no era obligatorio transmitir por ley en el caso de los concesionarios, y mire como le compone, ahora resulta que lo que pasa es que usted: “Preferiría que cada concesionario resuelva si se une o no a la transmisión del debate. Pero en las circunstancias específicas creadas por el desafío de Televisión Azteca, consideré que el Estado podía ejercer su capacidad para disponer, en este caso, una cadena nacional”.
Muy bien, clarísimo su complemento, según las circunstancias se acomoda la ley, y entonces un “sí es legal” se vuelve compatible con un “no es legal”, y un “es voluntario transmitir” es compatible con un “es obligatorio transmitir” a través de cadena nacional. No son muy compatibles sus posturas, aunque siempre es válido rectificar, pero habría solvencia ética y congruencia en ello, si no se aferrara a sostener que no hubo cambio ni viraje y a decir que nada más se trata de un ligero complemento que yo entendí mal, cuando en realidad el argumento 2 va en sentido contrario al argumento 1.
Ahora, debe quedar claro que yo sí me referí tanto al tema de pedir o no cadena nacional como al tema de la cobertura, y también a los argumentos y preocupaciones coherentes que usted hace, porque hay algunos puntos en sus reflexiones que yo sí me siento obligado a reconocer como atendibles, dado que tampoco todo lo que ha dicho y escrito está lleno de datos falsos y contradicciones (nada más hay contradicciones en el asunto de la obligatoria transmisión y mentiras en el asunto de la cobertura, es decir en los dos temas que para usted son fundamentales).
Usted, Doctor Trejo, no ha demostrado que la cadena nacional referida en el artículo 62 de la Ley Federal de Radio y Televisión pueda utilizarse para forzar a todas las emisoras a que transmitan un debate presidencial que se regula en el artículo 70 del COFIPE, ni demuestra tampoco que sea complementario decir primero que por ley es voluntaria la transmisión para los concesionarios, y luego decir que si no transmiten entonces la ley establecería que es voluntariamente a fuerza transmitir (es decir obligatorio, no voluntario, forzoso). Más allá de “desplantes” o “desafíos” condenables de una televisora (por eso digo que coincido en algunas de sus opiniones, a mi también me pareció un desplante y así lo declaré), sostengo que las reglas no pueden acomodarse como usted lo plantea.
Su nueva perspectiva de las cosas (la de la cadena forzosa, es decir la opinión que asumió después de su viraje, que ya quedamos es la posición vigente que sustituye a la del 1 de mayo en donde pensaba distinto) es que se puede convertir una transmisión que el COFIPE dispone como no obligatoria o voluntaria, en una transmisión obligatoria, encadenada y forzosa para el debate.
Sobre el segundo tema, el de la cobertura del debate, usted tampoco ha demostrado que no llegó o no llegaba a “la mayoría de los mexicanos” (ya supimos que sí llegó y sí llegaba a la mayoría de los mexicanos la cobertura, contrario a lo que estuvo diciendo usted).
Respecto a la cobertura, Doctor, usted desinformó. Permítame puntualizar que si el 2 de mayo escuchó la sesión de Consejo General, entonces ya sabía que la mayoría de los mexicanos tendrían cobertura del debate, lo supo el miércoles 2, antes de su comentario del jueves en W Radio, con el que confundió y desinformó a los radioescuchas de Salvador Camarena afirmando que no habría cobertura para “la mayoría de los mexicanos” en televisión.
Ese tema, el de la cobertura, a propósito del cual se la ha pasado propalando datos falsos tan campante, con un desparpajo escalofriante, usted mismo lo menciona como “fundamental”, y yo le reitero que tanto en la sesión pública que escuchó usted medio mal (o escuchó bien y tergiversó), como en el intercambio que hemos sostenido en twitter, me referí a los dos temas que le preocupan: la cadena o no cadena nacional y la cobertura del debate.
Entonces, recapitulando, es falso que yo eludo referirme a esos temas, es falso también que no hubo cobertura para “la mayoría de los mexicanos” y es falso que sea obligatoria la transmisión para concesionarios de los debates que regula el artículo 70 –y aquí además, es contradictoria su postura- . Como queda claro, no eludí referirme a nada, pero usted sí elude reconocer sus mentiras sobre la cobertura y sus contradicciones sobre la transmisión obligatoria para concesionarios a través de una cadena nacional. Espero que no le quede duda de que no se eludieron temas que le importan, aunque no esté de acuerdo con mis respuestas o comentarios.
Si continúa con eso de que mis palabras son “tramposillas”, que la historia pone a “cada quien en su sitio” (¿?), que los arrodillados consejeros, y sus descalificaciones sin sustento… pues ahora sí que “pácatelas” –como usted dice-, lo lamento y ahí dejo a sus abnegados lectores para que saquen sus propias conclusiones.
Quien no reconoce y elude referirse con solvencia ética a sus virajes de opinión, sin ruborizarse, es usted (lo reitero una y otra vez porque luego dice que no refiero a las cosas), y ha quedado claro, pero puede buscar componerle, que es lo único que ha hecho hasta ahora, intentar maquillar sus mentiras, componerle a sus contradicciones y culpar a “los consejeros” de ambas cosas ¿qué culpa tenemos de los datos falsos que usted salió difundir como ciertos cuando dijo que “la mayoría de los mexicanos” no podrían sintonizar el debate por falta de cobertura? Si no entendió las tarjetas que le mandaron, pues pregunte, no diga mentiras. En realidad el debate tuvo cobertura para la mayoría de los mexicanos y fue, sumando la audiencia, el más visto de la historia.
Aunque me reproche que insista una y otra vez en sus cambios de postura, lo hago porque usted sí elude reconocer sus contradicciones (ahora les llama posturas “complementarias”) y tampoco reconoce sus errores, y así, pues esperar al menos una disculpa a W Radio y a sus lectores por sus mentiras sobre la cobertura o ya de perdida esperar que rectificara el dato falso y difunda el real (aunque no pida disculpas), pues sería como pedirle peras al olmo.
No obstante, en verdad me gustaría que rectificara sus mentiras sobre cobertura, fue irresponsable lo que hizo, y con todas las diferencias que tenga o decida tener conmigo si no sabía o le preguntó a personas de su confianza que tampoco sabían, le recomiendo que mejor estudie, como lo sabe hacer, y no endose sus comentarios en radio a tarjetas que no entiende, porque muchos confían en sus palabras, y merecen respeto y veracidad (me incluyo, yo me fui con la finta de su artículo del 1 de mayo y resulta que vino una metamorfosis al día siguiente).
Robert Louis Stevenson aportó a la literatura “El extraño caso del Dr Jekyll y el señor Hyde.El Doctor y el Señor eran una misma persona, pero había una transformación dramática que se reflejaba en dos personalidades distintas, y así, Mister Hyde hacía y decía cosas totalmente contradictorias a las que hacía y decía el Doctor Jekyll.
Es un hecho que el 1 de mayo usted, Doctor Trejo, afirmó que la ley no obliga a los concesionarios a transmitir el debate presidencial, que eso tenía un “flanco saludable”, que si la gente quería sintonizar el futbol “muy su gusto” y a propósito de esa discusión, dijo que “obligar” a las televisoras a transmitir el debate (a ver políticos en TV, para ser precisos), sería “lo peor”.
Sin embargo, el miércoles 2 de mayo apareció Mister Raúl cambiando esas opiniones diametralmente -en un claro viraje que hasta el momento sigue sin asumir el Doctor Trejo-, y ahora sí, la ley obligaba a toooodos los concesionarios a transmitir y deberían ser forzados a ello por su actitud de programar futbol a la hora del debate (¿no que “muy su gusto”, que sería “lo peor” obligar, que “la transmisión de los debates no es obligatoria para las televisoras privadas” y que eso tiene un “flanco saludable”?).
Ahora dice que eso no es un viraje, que he malinterpretado su postura inicial, porque en realidad lo que quiso decir, pero yo no alcanzo a ver, es que por ley efectivamente no es obligatorio transmitir el debate, pero que sí es obligatorio por ley transmitirlo si se pide una cadena nacional.
Según usted, Doctor Trejo, como el IFE le pide apoyo al Ejército Mexicano para resguardar boletas, podría pedirle también al gobierno federal que convierta en obligatoria una transmisión que por ley es voluntaria, es decir el debate presidencial referido en el artículo 70 del COFIPE.
Le informo que la doctrina, en el ámbito del derecho, nos dice que cuando hay una ley especial -en este caso la ley electoral-, y en esa ley especial hay una disposición expresa sobre un asunto específico (la transmisión voluntaria del debate en concesiones, por ejemplo), pues no podemos ir a buscar otras normas supletorias para darle la vuelta a una regla expresa. Esas disposiciones supletorias sí funcionarían eventualmente para temas no expresamente regulados en la ley especial, pero no para los que tienen regulación expresa.
Jurídicamente no se puede ignorar un artículo concreto que se refiere a los debates presidenciales. El artículo 70 dice que en Mayo y en Junio se deben llevar a cabo los debates, y ahí también está clara la regla que obliga a permisionarios públicos y hace voluntario para concesionarios transmitir (numeral 3).
El IFE, específicamente para los debates referidos en el artículo 70, no puede solicitar una cadena nacional que implique obligación de transmitirlos en concesiones, e incluso, suponiendo que no fuera clara la redacción del artículo 70 (que sí lo es), tampoco es posible ir a un artículo de una ley diversa a la electoral de manera supletoria, en este caso el 62 de la LFRT que viene de 1960, porque en este caso la doctrina jurídica nos dice que si hay una contradicción entre dos preceptos legales, prevalece el de la ley especial y en su caso, el artículo más reciente.
La ley especial para los debates presidenciales es la electoral, no hay contradicción de reglas porque es claro en esa ley especial que se trata de una transmisión no obligatoria para concesionarios, pero si hubiera una omisión (que no la hay), pues el siguiente criterio es el de temporalidad en la publicación de la regla, y una es de 1960 (LFRT), mientras la otra de 2008 (COFIPE).
En su última opinión, considera que sí es obligatorio transmitir el debate si el IFE así lo pide, y esa nueva opinión, dice, es “complementaria” y compatible con la otra en donde “lo peor” era obligar y donde la “ley no obliga a los concesionarios” y donde eso tenía un “flanco saludable” (¿qué tal?).
Bueno, ya quedamos entonces que hasta este momento para usted ya no hay flanco saludable o por lo menos que sí puede ser obligatoria la transmisión por ley, y que no sería eso lo “peor”, sino lo mejor, es decir forzar la transmisión en cadena nacional para que todas y cada una de las señales de radio y televisión tuvieran el mismo contenido durante el debate presidencial. Esa es su última postura (a menos que se presente abruptamente un nuevo cambio de opinión entre el Doctor Trejo y Mister Raúl).
Haga un ejercicio autocrítico, le haría bien. Si usted afirma primero que por ley no es obligatoria la transmisión del debate, y luego se escandaliza porque dos consejeras y cinco consejeros coincidimos con esa opinión que era de usted, y después ya no porque la “complementó” con otra que va en sentido contrario, pues me parece que eso es una incongruencia de su parte, no de parte de las consejeras no de los consejeros.
No veo mal que cambie de opinión luego de hacer consultas, pero sí me parece deshonesto que no reconozca lo que es muy claro: su viraje sobre la obligatoriedad de transmitir y los datos falsos que dio en radio sobre cobertura del debate.
El martes 1 de mayo el Doctor Trejo decía convencido que: “La transmisión de los debates no es obligatoria para las televisoras privadas. Únicamente los canales que maneja el gobierno (Once, 22, el 34 mexiquense, etcétera) tienen deber de difundir los debates”.
Luego Mister Raúl dijo: “Los consejeros del IFE podrían haber presentado esa solicitud a la Secretaría de Gobernación respaldados en la ley. Si no lo hicieron no fue por consideraciones jurídicas sino por una decisión política”.
Todavía con la personalidad de Mister Raúl engañó usted a las personas que lo escuchan en Televisa Radio, porque el martes pasado, a propósito del debate presidencial, dijo: “no habrá una cobertura nacional de este evento político” y luego afirmó: “podemos decir sin exagerar que quizá la mitad del país se quede sin debate porque la cobertura de los que sí tienen la obligación de transmitir, que son las televisoras permisionadas: Canal 11, 22, los gobiernos de los Estados (sic) es muy limitada en todo el país”.
Es un hecho que usted, Doctor, salió a declarar en una estación de Televisa Radio que la mitad del país no podría sintonizar el debate y eso es mentira. Mintió Doctor, y nunca rectificó. Eso es poco ético de su parte y aunque diga que “pácatelas” cuando yo aseguro que desinforman sus mentiras, pues eso es lo que hizo usted, mentir… o si prefiere, eso hicieron ustedes (por eso de su doble personalidad que un día es el Doctor Trejo que opina en un sentido y al otro día Mister Raúl que manda una opinión contradictoria en alcance a la primera, para “complementar”).
Mencionó usted al Canal 22 como obligado a transmitir el debate y ese es otro yerro, porque se trata de una emisora pública pero su figura es concesión (aunque sí transmitió). No es un dato tan relevante, pero se supone que usted es especialista en medios y pues vemos que lo que no sabe lo inventa hasta en eso, y pues no me parece muy correcto.
Su confusión respecto a Canal 22 no es muy relevante ni amerita que se ruborice, pero sí es grave que salga con a decir así tan campante que “sin exagerar” la mitad del país se quedaría sin cobertura para sintonizar el debate presidencial. Eso es desinformar, porque se trata de un dato erróneo que sí exagera y que engaña. Usted nunca aclaró el error que cometió, nunca llamó a Salvador Camarena para decirle: “me equivoqué”.
Lo más cercano a una rectificación sucedió así: “¿A cuánto territorio no le estaría llegando el debate?”, le preguntó el Camarena al aire el jueves pasado, y usted contestó: “mira, no lo sé con certeza”. Ah caray, primero declara que “no habrá una cobertura nacional del debate”, luego que no sabe.
Sobre la cadena nacional el martes 1 de mayo le dijo a Camarena en W Radio: “Nunca se ha transmitido en cadena nacional (…) pero yo creo que sería una respuesta política”. Luego, el jueves 3 de mayo, en el mismo espacio ya no consideraba como política esa respuesta, sino más bien jurídica, estimando que la que sí era política, según usted, era la decisión de las consejeras y los consejeros electorales, quienes consideramos que obligar a todas las emisoras de radio y televisión del país a transmitir un debate que en la ley especial dice que se transmite de manera obligatoria en permisos y voluntaria en concesiones, no era lo correcto en términos ¡de ley!
Entonces se refirió al asunto así, otra vez con Camarena, así: “Yo creo que los consejeros electorales, los 7 que votaron en contra de solicitarle al gobierno que armara una cadena nacional tienen sus razones, sus razones que son fundamentalmente políticas, pero no encuentro que estas razones estén respaldadas en una lectura cuidadosa de la ley”.
Cuando le avisé de esta respuesta que ahora doy, usted dijo en twitter, burlón “Extra, extra, el consejero @MarcoBanos anuncia nueva respuesta en debate”, y luego me comenta: “estamos pendientes”. Lo hizo con el mismo tono que utilizó antes de que comenzáramos el intercambio (si yo digo que usted utiliza retórica y poca lucidez… Uy, se escandaliza y dice que “pácatelas”, pero yo debo escuchar sus mentiras sobre la cobertura y sus descalificaciones sin sustento así nada más, claro, si me quedo callado, afirmaría que sus dichos fueron “irrebatibles”, si contesto, que “pácatelas”. Ya nada más falta que me acuse de atentar contra su libertad de expresión).
Que bueno que estén “pendientes”, así en plural (supongo que usted Doctor Trejo y su alter ego Mister Raúl). Yo le reitero mi respeto a su trabajo, a sus visiones críticas sobre mis decisiones y hasta a sus “Pácatelas”. Hasta aquí dejo el intercambio por ahora, y tenga la seguridad que en la medida en que usted se dirija respetuosamente a mí, recibirá exactamente un trato igual de vuelta. Ahora, si le gusta ironizar, pues sea más tolerante a las ironías y no diga que “pácatelas”.
Por más que sea intenso el intercambio en twitter, se lo agradezco sinceramente y de mi parte, le reitero mi respeto a sus puntos de vista y a su trabajo. Le aseguro que seguiré atento a sus análisis periodísticos y académicos.
Saludos.
Marco Baños